Mo'il habite la tristesse

Caminé las calles de Buenos Aires, espacio vacío, buscándote,
me detuve frente a cada ventanita lucero de las fachadas de tu barrio,
tratando de verte en la sombra de los otros.
Llegué a casa desalada, nunca tan sola.
Lavé mi ropa de encaje de bolillo, satén y algodón,
sumergí todos los encantos en agua de rosas,
comencé a despedirme de la fragancia de tus manos.

Toqué por última vez la túnica ibicenca ( tu regalo)
mezcla de femme fatal y niña descontenta,
que tantas veces rozaste con las yemas de tus dedos
cuando me llevabas a upa del futón a la cama.

Bajé sin nada, descalza, sólo mi alma de gorrión
y el aroma a arrebato que aún me habitaba.
La luna, la lluvia me acompañaban.
Miré hacia atrás sin querer, nunca nunca se debe retroceder.
Fui al río, no me gusta el Río de La Plata
huele a muerte a desesperanza,
miré una barca, un tiento, la nada.
repetí... no te ama, no te ama, ya no te ama .

Y recé
"Que pueda volver a mirar las simas y comprenderlas;
atravesar los desiertos y amarlos.
Que pueda acostarme por las noches en las arenas de las playas
y mantener con las estrellas el coloquio delirante de la eternidad.
Que pueda olvidarlo"
.
MaLena (sin alfabeto)
Imágenes _Google_Mulet_Martins
. Agradezco profundamente a mis compañeros Angel-Madrugada del Alma y Agualuna por deternerse en mí , siempre me emocionan con sus caricias. Mil Gracias.








